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Mateus: Ctrl + Alt + Resistir

El comediante (y licenciado en Ciencias Sociales) Diego Mateus, presenta un libro en el que busca reiniciar, formatear y pasarle un poco de antivirus a la percepción que tenemos sobre Colombia.
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“...si usted está resistiendo y resistiendo, puede lograr cambios sociales”.

CORTESÍA EDITORIAL PLANETA

En los últimos años se han publicado en Colombia muchos libros relacionados con diferentes aspectos y perspectivas de la historia reciente del país; 1989 (María Elvira Samper), Adiós a la guerra (Patricia Lara), Santos (María Jimena Duzán), Nos pintaron pajaritos en el aire (Juan Pablo Calvás), 18 de Agosto (Gloria Pachón de Galán), Barco (Malcolm Deas), Decidí contarlo (Guillermo Perry e Isabel López G.), Historia de la locura en Colombia (Ricardo Silva Romero), Álvaro (Juan Esteban Constain), y El país que me tocó (Enrique Santos Calderón ), son algunos ejemplos de estas publicaciones que han dado buena cuenta de la realidad que hemos vivido.

El proceso de paz con las FARC, los 30 años del espantoso 1989 y el bicentenario de la Independencia, han contribuido a que se dé una mirada profunda a los acontecimientos más relevantes que han definido el destino de la nación.

Esos son libros que uno podría definir como ‘serios’, pero casi siempre podremos coincidir con Santiago Moure cuando dice que “los temas serios en este país dan risa, y los temas cómicos dan rabia”. Por eso también han aparecido productos como 101 retratos havladdos (Vladdo), Acaba Colombia (Santiago Rivas) o Mi primer libro (Bacteria), que dan una mirada descarnada más allá del sesudo análisis político o económico. A ellos se ha sumado Formateando la memoria, un libro que Diego Mateus (conocido por su trabajo en el stand up comedy nacional) ha presentado recientemente.

Mateus cuenta que su formación como licenciado en Ciencias Sociales se suma a estudios en Escrituras Creativas y bastante Literatura, que se alimentaron también con el teatro y la cuentería.

Tras haber sido invitado al programa Mi banda sonora, de Caracol Radio, la Editorial Planeta le propuso trabajar en un libro que hablara a los jóvenes sobre la historia de Colombia desde las perspectivas punkeras que había hecho evidentes en esa emisión radial. Ya había publicado una novela negra (La cofradía de los indeseados, 2013), y cuando presentó la primera propuesta a Planeta esta resultó “un fracaso total porque la primera impresión de Colombia era muy fatalista”. Precisamente el reto estaba en producir un texto que hablara en mejores términos sobre el país.

Recuerda que en alguna época trabajó con muchachos infractores en un reclusorio para menores donde encontró desde “jóvenes [detenidos] por un bareto, hasta gente que llegaba por descuartizamiento y sevicia”. Negar la realidad del país era imposible, pero debía encontrar la forma de vincular eso con algunos aspectos positivos de Colombia. Su paso por esa realidad tan dura le dio la fortaleza necesaria para afrontar la docencia universitaria como si se tratara de un paseo, y también lo acercó mucho al mundo de los indigentes, que tienen un momento protagónico en Formateando la memoria cuando nos recuerda la historia de Comanche, el habitante de la calle que lideró en su época a quienes vivían en la Calle del Cartucho, en Bogotá. Ese episodio hace parte de ‘Nación negra’, una parte del libro en la que habla del inmenso aporte que la cultura afro ha hecho a la nación, pero también le permite referirse a la Mano Negra de Manu Chao y a la temible Mano Negra que hoy continúa acabando con la vida de quienes no se alinean con los oscuros intereses de la ultraderecha.

CORTESÍA COMEDY CENTRAL
CORTESÍA COMEDY CENTRAL

Una de las claves del discurso expuesto por Mateus está en el papel que desempeña la música en su libro: El poeta, de Catedral; Pasaporte sello morgue, de La Etnnia; y Pilas, de Aterciopelados, ambientan las historias de exterminio y ‘limpieza social’ que recuerda Mateus en la Colombia de los ochentas y noventas.

‘Nación negra’ también nos recuerda a Honder (el chico que baila en el video de Señor Matanza), a Manuel Zapata Olivella, y a Jackeline Rentería, entre muchos otros. ‘Nación dorada’, nos lleva a El Dorado que buscaban los españoles, al de Alfredo Di Stefano y al del Bolero falaz, pero también nos invita a visitar las ruinas del palacio de Justicia y la Medellín punk de Rodrigo D. Por su parte, ‘Nación blanca’ nos remite a la coca, a nuestro acomplejado y estúpido arribismo, a la eufórica bipolaridad que nos caracteriza, y al triunfo del Once Caldas en la Libertadores de 2004 en contraste con la tragedia de su técnico, Luis Fernando Montoya. Así somos.

Formateando la memoria no es un libro de humor, pero logra arrancar sonrisas mientras pone un espejo roto ante nosotros. Su estética, su ritmo y su actitud, lo convierten en una especie de gran collage punk, sin que sea un libro pensado para el público punk, porque por encima de todo eso está la cultura popular; programas de televisión como Don Chinche, Azúcar, Romeo y Buseta, y artistas como Joe Arroyo, Diomedes Díaz, Bob Dylan o Joan Baez, conviven con las hazañas de quienes logran grandes triunfos deportivos a pesar de haber nacido aquí. ‘A pesar’, no ‘gracias a’ haber nacido aquí, porque aquí nadie les paró bolas hasta que ganaron por fuera. Al lado de todo eso están las visitas de los tres papas, que se suman a la publicidad, a los comerciales y jingles que cantamos durante décadas. Se cuestiona de alguna manera si nuestra cultura popular es un reflejo de lo que somos, o si lo que somos es un reflejo de la música, la televisión y la publicidad que consumimos.

También está la salsa de Niche y el metal extremo de Parabellum. Ese gran collage punk tiene una razón de ser: “Mi tesis de pregrado fue sobre los imaginarios históricos juveniles, el punk en Bogotá entre el 85 y el 95”, cuenta Mateus, y asegura que la Monty Python ha sido uno de sus grandes referentes: “Siempre me ha impresionado el collage de Terry Gilliam”.

¿Te suena todo muy viejo? ¿Muy old fashioned? Claro, es que estamos hablando de un libro de historia, y si no tienes claras todas esas referencias, probablemente el problema sea tuyo, no del libro. Y más allá de esa historia hay un montón de relatos y personajes de bajo perfil, con figuras que no han llamado tanto la atención de los medios masivos, pero que adquieren un gran protagonismo aquí.

Mateus asegura que “la historia política es la excusa, el libro está dirigido sobre todo a la gente que ha logrado algo por este país, y que ha sido gente de a pie, gente anónima que ha hecho cosas muy grandes que pasamos de largo o no nos importan”. Se trata también de llegar a las generaciones que no han tenido la oportunidad de conocer parte de esa memoria, y de activar los recuerdos de quienes vivieron algunos de esos momentos.


Inspirado por las enseñanzas del maestro Isaías Peña, buscó hacer un libro compuesto por ilustraciones y dibujos sencillos, textos y letras de canciones, para competir a su manera en los tiempos de Instagram y YouTube. “Yo dije, ‘listo, voy a coger a esta gente y a bombardearla de información’, que es un poco lo que hace el stand up, que no tiene un inicio-nudo-desenlace, sino que es información por todos lados, eso es lo que quería hacer, y eso requiere una investigación para recoger varias cosas de un mismo momento”.

Al comienzo del libro se define como “anarquista tercer dan, mi primera formación intelectual fue con el …And Justice For All de Metallica, Nietzsche y cucapatada”, y habla también de la esperanza, un concepto realmente difícilen nuestro entorno: “Más que la esperanza, creo que tiene que ver con la resistencia”. De alguna manera esa esperanza pasa por la resistencia opuesta por gente como Manuel Zapata Olivella, Comanche o La Pestilencia. Y en esta “patria biodiversa y bipolar”, la esperanza puede estar al lado de quien la busca, no llega milagrosamente: “Si usted está picando, picando y picando, tentando a la suerte, la suerte va a estar con usted, y si usted está resistiendo y resistiendo, puede lograr cambios sociales. Tiene que ver más con el hecho de resistirnos a que esto es así, y a que los políticos son corruptos y hay que votar por el menos malo. No, hay que resistir, y eso genera esperanza, eso es lo que quiero dar a entender”.

Ese puede ser un buen comienzo, esa mirada, este formateo, no nos vendría nada mal en un momento como este. Si se trata de llevarnos a este tipo de reflexiones, que vengan más y más libros.