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Las 10 series de la década

Con la irrupción de las plataformas de streaming, nunca había sido tan complicado elegir los mejores shows en la pantalla pequeña
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Cortesía Netflix

Durante la última década el mundo de la televisión tuvo algunos de los cambios más grandes de su historia. Las plataformas de streaming ahora mandan la parada, hasta el punto en que las grandes estrellas de cine le apuestan a participar, no solo a actuar, sino a producir e involucrarse a profundidad en series para la pantalla chica, como el papel que ha asumido Cillian Murphy en Peaky Blinders.

A esto se le suma la inversión que ahora se apuesta en los productos televisivos. Los efectos especiales y las batallas de Game of Thrones cambiaron las reglas del juego, y en estos 10 años, con el contenido original de Netflix, Hulu, Apple TV+, Disney + y HBO (que el próximo año crecerá para convertirse en HBO Max), sumado a las producciones de los canales de televisión tradicionales, hay más opciones que nunca.

Por eso puede ser la década más complicada para elegir las series más importantes, pero por algo se le ha llamado la nueva era dorada para la pantalla chica. Aunque algunos de los shows de este listado empezaron antes de 2010, llegaron a su final en los últimos 10 años. Esto es lo mejor que vimos.

Atlanta

Donald Glover no solo hace música que termina ganando Premios Grammy bajo el nombre de Childish Gambino. En 2016 decidió tomar esa experiencia en el mundo del rap y plasmarla en una serie sobre la escena de hip hop en Atlanta. Además de protagonizar y crear el show, también dirige algunos episodios. En las dos temporadas que ha tenido, Glover ha mostrado su maestría para el humor; se nota que ha escrito comedias exitosas desde los 23 años.

Black Mirror

Desde el primer capítulo en el que el Primer Ministro del Reino Unido es chantajeado hasta tener sexo con un cerdo ante las cámaras de televisión, esta serie británica dio un golpe sobre la mesa con los problemas que podríamos tener por culpa de la tecnología. Es una receta de ciencia ficción oscura y humor negro inglés que explora lo peor del ser humano y su relación con las redes sociales, la inteligencia artificial o la falta de privacidad. Una serie que solo podría existir en esta época.

BoJack Horseman

Sería interesante ver cómo le vendió Raphael Bob-Waksberg la idea de un caballo actor lleno de problemas personales a Netflix, pero afortunadamente ganó en su apuesta. Después de seis temporadas y media (la última mitad saldrá en enero de 2020), BoJack Horseman se afirma como una serie que explora lo más oscuro e individual de las personas. Las reflexiones sobre la adicción, la depresión y la soledad le llegan a cualquiera, y al ofrecer con una trama inteligente y con humor, no se puede pedir más. El vacío que dejará el próximo año no será fácil de llenar.

Breaking Bad

La historia de un profesor de química que se dedica a hacer la metanfetamina más pura con uno de sus exestudiantes hoy se encuentra en el Olimpo de las series más importantes de todos los tiempos. En 2013 llegó el final de la historia de Walter White, encarnado por un Bryan Cranston maravilloso que se dedicó a dar una cátedra de actuación por cinco temporadas. La serie se llevó 16 Premios Emmy, generó una colección de memes (Yeah science, bitch!) y dejó su huella en la cultura popular. Tuvo un remake en español llamado Metástasis, un spin-off imperdible con Better Call Saul y una película titulada El Camino, que le dio una despedida merecidísima a Jesse Pinkman y Aaron Paul.

Fleabag

Phoebe Waller-Bridge, la creadora y protagonista de esta serie, logró entregar cuotas de humor y corazones rotos en la medida perfecta. Waller-Bridge interpreta a una mujer autodestructiva y con buenas intenciones, que se esfuerza por encontrar lo que desea, así no lo logre siempre (en especial si hay un cura atractivo involucrado).

Game of Thrones

Es, en pocas palabras, la serie que marcó la década. Comenzó en 2011 y desde el inicio sorprendió por una historia cautivante, personajes profundos, actuaciones brutales y efectos que nunca se habían visto en televisión. Puede ser la última serie de gran impacto que reunió amigos y familiares los domingos en la noche, el último gran fenómeno televiso por fuera del reinado del streaming. Pero terminó este 2019 con una temporada marcada por el afán; una lástima, solo le faltó un buen cierre para competir por ser el show más grande de la historia. De todas formas, se hablará de los Stark y los Targaryen por muchos años más, como ahora se habla de los Soprano o de los agentes Mulder y Scully.

Justified

La adaptación de las historias creadas por Elmore Leonard (Pronto, Riding the Gap y Raylan) sobre un alguacil (Timothy Olyphant) que no le tiembla el pulso para ponerse agresivo, en especial si hay disparos involucrados, acabó teniendo una combinación inesperada y poco común: un drama excelente, que siempre fue divertido.

Mad Men

Otra maravilla que supo hacerse un nombre antes del streaming, y que gracias a estas plataformas ha mantenido su vigencia a pesar de haber terminado en 2015. Jon Hamm interpreta a Don Draper, el director creativo de una agencia de publicidad en los 60, esa década revolucionaria que cambió el mundo. La serie explora cómo la sociedad estadounidense se transformó en esta época con un estilo visual de primer nivel, un compromiso histórico inigualable y una serie de actuaciones espléndidas.

Parks and Recreation

Una oda sincera y ridícula a los servidores públicos, la amistad y los desayunos. La comedia encabezada por Amy Poehler ha estado dándole vueltas a Salón de la Fama de la Televisión en los últimos 10 años, capturando la realidad a través del humor como pocas series lo han logrado. Además, llegó a representar el optimismo de la presidencia de Obama con un elenco repleto de estrellas: Chris Pratt, Nick Offerman, Aubrey Plaza, Adam Scott y Aziz Ansari.

Peaky Blinders

Poco a poco, temporada tras temporada, la serie de la BBC se ha ido ganando un público cada vez más grande, y lo tiene merecido. La historia de Steven Knight sobre una familia de poca de monta de Birmingham que, con el paso de los años, rompe todas las reglas sociales de Inglaterra hasta escalar a lo más alto, muestra todo el talento de Cillian Murphy como actor, sumado a una banda sonora impecable y una fotografía que el resto de las series de este listado podrían envidiar. Una verdadera joya.

Rectify

Aden Young actúa como Daniel Holden, un presunto asesino que sale de prisión y que choca contra un muro de emociones cuando regresa a Paulie, Georgia, donde tiene que acostumbrarse a una nueva vida con su familia y la gente que vive en el pueblo. Una serie que explora la tristeza y el arrepentimiento del regreso a casa en una situación difícil de afrontar.

Sons of Anarchy

Al hacer este tipo de listados es fácil que la memoria se quede en los últimos años, pero vale la pena recordar este show de motociclistas/traficantes de armas que acabó en 2014. En la primera mitad de la década estuvo compitiendo con GoT, Breaking Bad y Mad Men, hasta ser el show más exitoso en la historia de FX. Con una banda sonora ideal para los amantes del rock, y la participación de figuras como Courtney Love y Marilyn Manson, la historia sobresalió por los elementos shakesperianos en el relato de Jax Teller (Charlie Hunnam), la relación con su madre (Katey Sagal en un papelazo) y las disputas de poder con Clay Morrow (Ron Perlman).

Stranger Things

Si Game of Thrones fue la última gran explosión de la televisión en su formato tradicional, Stranger Things pudo ser uno de los primeros grandes golpes de una plataforma de streaming con contenido original. La historia de un grupo de nerds involucrado en un fenómeno sobrenatural tiene acción, comedia, su cuota de romance, una gran aventura y un guiño a toda la cultura popular de los años 80. La serie convirtió a Millie Bobby Brown en una de las grandes estrellas adolescentes de nuestra época, revivió la carrera de Winona Ryder y puso de nuevo a la ciencia ficción en el radar del mundo.

The Americans

Si el estándar de este listado fueran los premios, seguramente The Americans no estaría acá. Los grandes galardones solo llegaron en sus últimas temporadas, pero eso no quiere decir que apenas subió el nivel al final. Desde el inicio, que dos agentes rusos de la KGB (Keri Russell y Matthew Rys) actuaran como una pareja estadounidense en los años 80, en plena presidencia de Ronald Reagan, ya llama la atención. Pero los diálogos, el misterio del espionaje, las emociones de un thriller bien hecho y un final por todo lo alto (tal vez lo más complicado de hacer hoy en día) hicieron de este show uno de los mejores de la década.

The Leftovers

El dos por ciento de la población mundial desaparece sin razón alguna, ¿qué pasa después? Justin Theraux, Carrie Coon y el resto del elenco intentan encontrarle un sentido a la situación. Es un drama que puede ponerte a llorar en una escena, y en la próxima hacerte explotar de la risa. En estos 10 años, ningún show fue tan ambicioso y logro su cometido de un modo tan claro como The Leftovers.

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