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AC/DC

Celebramos los 40 años de Highway to Hell recordando nuestra reseña del clásico de la banda australiana
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AC/DC

Highway to Hell

Cuando Bon Scott dijo con mirada seductora, “Lock up your daughter, lock up your wife, lock up your back door” [Encierra a tu hija, encierra a tu esposa, cierra la puerta trasera] en el primer álbum de AC/DC que se publicó en Estados Unidos, High Voltage (1976), no estaba amenazando, sino celebrando su derecho a ser burdo. La banda mostró lo divertido que puede ser tener mal gusto y lo liberador que puede sonar. Estos australianos, jóvenes y rebeldes, tocaron un blues rock con el veneno del punk y la actitud de un borracho lujurioso. Es el grupo en su punto más alto de lo políticamente incorrecto.

High Voltage y Dirty Deeds Done Dirt Cheap (1976) mostraron al quinteto totalmente seguro de su fuerza: Las guitarras de los hermanos Angus y Malcolm Young se ladran entre ellas, Phil Rudd maneja el ritmo mientras destruye su bombo, y Scott trae el grito lleno de energía. Es la rebelión del rock & roll. El cantante se detiene una sola vez en Ride On para contemplar las consecuencias de acechar en la noche.

Los australianos pasaron de estar en el fondo del bar a encabezar coliseos con Highway to Hell (1979), que tenía un sonido más limpio gracias al futuro esposo de Shania Twain, el productor Robert John “Mutt” Lange. Las canciones son más compactas, los coros se agigantas gracias a las harmonías. El gran momento: Scott cierra Shot Down in Flames con una risa que cualquier bruja malvada envidiaría.

Un años después, el vocalista bebería hasta morir. Pero la banda continuó para hacer su gran álbum en 1980, Back in Black, en el que su remplazo, Brian Johnson, canta “Have a drink on me” [Tomen por mi] sin pena alguna. Desde Hell’s Bells hasta You Shook Me All Night Long, AC/DC puteó a la muerte y le dio a Scott y sus fanáticos el mejor tributo de todos.