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Hyperspace

Bek David Campbell sabe desconcertarnos y dejarnos sin saber si el confundido es él o nosotros
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Ilustración por Alias ce

Beck

Hyperspace

Este camaleón mantiene su propia búsqueda

Han pasado ya 25 años desde que Beck le voló la cabeza a medio mundo con Loser, una canción que se convirtió en una de las más importantes de su década, y que hoy figura entre las 500 grandes de la historia para Rolling Stone.

A pesar de ser discos muy diferentes entre sí, Morning Phase (2015) y Colors (2017) triunfaron ante la Academia, y aún recordamos la vergonzosa intervención de Kanye West en la ceremonia de los Grammy en 2015. A propósito, Kanye también tiene un álbum nuevo (Jesus Is King) que no ha sido muy bien recibido por la crítica.  
Esta etapa ha sido muy benévola, y Beck no se repite en Hyperspace, al menos no lo hace a pie de la letra, y para este se ha unido a grandes nombres como Pharrell Williams (que comparte créditos de composición y producción en la mayoría de canciones), Chris Martin, Sky Ferreira y Greg Kurstin, famoso por su trabajo con Adele y por haber sido la mano derecha en Colors.

Por momentos este nuevo álbum nos hace pensar más de la cuenta, por sus efectos y fraseos, en un estilo de producción demasiado presente en la actualidad. Nos hace pensar demasiado en Pharrell, y probablemente no deseábamos eso. Sin embargo, ya hemos entendido que a Beck hay que –de una vez por todas– aproximarse de la misma forma en que asumimos a maestros de la exploración sonora como David Bowie.

Ilustración por Alias ce

Dicen que a Bowie no le gustaban todos sus discos, y en un futuro es posible que a Beck le pase lo mismo. No es raro que eso ocurra entre los grandes. Más allá de esas consideraciones, lo importante es que un personaje como este se mantenga tan vigente con ese espíritu experimental y esa capacidad para cambiar de dirección y combinar elementos en medio de estéticas modernas y contemporáneas.

“Días sin incidentes, noches sin incidentes/ Viviendo en esa oscuridad, esperando la luz/ Atrapado en estas interminables líneas de batalla/ Todo ha cambiado y nada se siente bien”, nos dice en Uneventful Days, que es en principio una canción de amor, pero que puede decirnos muchas cosas sobre los tiempos que vivimos. 

El concepto de Hyperspace surge de un viejo videojuego en el que podías cambiar de mundo con solo apretar un botón, puede ser un canto al escapismo, una forma de recordarnos que la música se convierte a veces en esa burbuja que nos protege, en ese ‘hiperespacio’. 

Acá Beck trata de ofrecernos un oasis en el que encontramos un poco de todo: synthwave, vaporwave, lo-fi, mumble-rap, synth-blues, y cosas por el estilo. Definitivamente está muy lejos -en términos sonoros- de la melancolía de Morning Phase y del pop burlón y optimista de Colors. En ciertos puntos vuelve a mezclar, aunque lo hace de otra forma, susinclinaciones folk con elementos del hip-hop, y en otros puntos se hace más profundo, estilizado y artificioso.

Beck logra sorprender una vez más al transformarse sin dejar de ser Beck.