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La sanación de Keane

Cause and Effect, el primer álbum tras su separación, refleja una madurez personal y artística, además de evidenciar que no han perdido su esencia melancólica y desgarradora
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Keane se reunió tras un descanso de cuatro años.

ALEX LAKE

Era la Navidad de 2017. Se cumplían cuatro años desde que Keane había decidido darse un descanso y separarse. Tras verter emociones y desamores en sus primeros álbumes, con éxitos memorables como Somewhere Only We Know, A Bad Dream o This Is The Last Time, cada uno decidió dedicarse a sus proyectos personales. Pero el reencuentro entre el cantante Tom Chaplin y el compositor Tim Rice-Oxley en aquella festividad fue trascendental para curar esas grietas que los habían lastimado en el pasado. El tiempo, aunque suene cliché, curó. “Nos hemos vuelto más sensibles, indulgentes y respetuosos con el talento de cada uno”, confiesa Chaplin.

Oxley -quien escribe la mayoría de las canciones de Keane- se había sumergido en una búsqueda como solista, pero se estaba quedando sin gasolina. Necesitaba buscar un impulso en las opiniones ajenas y no desaprovechó a Chaplin, quien, más que un compañero o referente, es su mejor amigo. De repente, hubo un click. Surgió la idea de ir al estudio, escuchar las canciones y, tal vez, considerar un regreso de Keane. “Yo no quería hacerlo”, confiesa riendo el bajista Jesse Quin. “Estaba feliz con mi vida y podía ver a mis hijos todos los días… pero me di cuenta de que tenía que hacerlo. También me convencieron las canciones de Tim, porque sonaban parecido a The Blue Nile, una de mis bandas favoritas”. Al final, los cuatro concluyeron que el regreso era lo correcto.

Junto al productor David Kosten (Coldplay, Flaming Lips y Michael Stipe de R.E.M.), la banda se encerró en el estudio. Su objetivo con Kosten era claro y contundente: salir de la zona de confort y evitar los caminos fáciles, los caminos que ya conocen a la perfección. Enclaustrados en un pequeño cuarto, sin descanso y sin siquiera recibir la luz solar, hibernaron hasta encontrar la esencia del álbum. Kosten logró incomodarlos “tal vez demasiado”, bromea Quin, pero eso los obligó a alcanzar una paz y un entendimiento que nunca antes habían sentido como banda. “Se creó un espíritu de apoyo mutuo y la intención de impulsar al otro. Todos tenemos nuestros retos personales, pero cuando reconoces los de cada uno, te envuelve una atmósfera muy linda”, confiesa Oxley. “Aprendí mucho de lo que somos nosotros y de cada uno”. Aquella sensación la llamaron Cause and Effect.

Keane compuso sobre temas más trascendentales, como el bienestar mental, los sueños olvidados y el vínculo invisible que une a dos seres.

Al igual que sus predecesores, su corazón es sombrío y nostálgico, pero esta vez con un toque más maduro. Las historias tiernas e ingenuas de amor que plasmaron en Hopes and Fears Under the Iron Sea quedaron atrás. Keane compuso sobre temas más trascendentales, como el bienestar mental y las inseguridades (The Way I Feel, el sencillo principal), los sueños olvidados y el amor de una relación que queda en el pasado (Love Too Much) y el vínculo invisible que une a dos seres (I’m Not Leaving). Era casi imposible que el resultado no tuviera una semejanza con sus clásicos, pero lograron adentrarse en terrenos inexplorados y experimentales, con interludios distorsionados, remates orquestales y coros angelicales. “Estoy absolutamente seguro de que no hay ningún otro álbum en el que cante mejor que en Cause and Effect”, asegura Chaplin. “Mi voz es el producto del dolor, la tristeza y la alegría. Eso me impactó, no solo en lo que hacía sino también en cómo me proyectaba”.

Sin embargo, el mayor atributo de Keane siguen siendo las letras conmovedoras, transparentes y desgarradoras de Oxley. Su crudeza y su voluntad por plasmar sus sentimientos más fieles en el papel es magistral. El mismo Chaplin lo comprueba: “Una parte de él se abrió muchísimo… y una parte de mí se sintió muy triste porque es mi amigo. Es una persona que atraviesa un momento muy difícil”. Las lágrimas, la euforia y el escalofrío interno que generan sus canciones se mantiene vivo, sin perder ni una miga de potencia.

Tras amistarse, entenderse y volver a unirse gracias a la música, el cuarteto emprendió una gira mundial en homenaje a sus fans y su quinto álbum de estudio. El próximo 20 de noviembre, Keane aterrizará en Bogotá para un concierto que rememorará las alabanzas más famosas del grupo. Un reencuentro para curar corazones rotos, llorar por quienes ya no están y abrazar a quienes nos acompañan junto a la banda sonora de la melancolía.