fbpx

Los ninjazz contraatacan

Los Alcolirykoz no descansan y dentro de muy poco pondrán en nuestras manos un desafiante cuarto disco de larga duración
Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp

Julián Gaviria

Kaztro, Fa-zeta y Gambeta, los Alcolirykoz, están terminando su nuevo LP, trabajando en Medellín —como es costumbre— con Askap en el estudio Boombawa. Este álbum, que seguramente es uno de los más esperados de 2017 en la escena nacional, ya nos ha mostrado tres destellos de lo que traerá: N.A.D.A.Equipo de carretera y Changó han estado en circulación a lo largo del último año, alcanzando un par de millones de visualizaciones en YouTube y dejando su palabrería ninja en lo más alto de las listas de Radiónica.

Con esos tres grandes sencillos y sus videos (dirigidos por el realizador y fotógrafo Julián Gaviria, una especie de cuarto mosquetero), el terreno está preparado para que salga la pieza completa, y ROLLING STONE ha tenido la oportunidad de escuchar gran parte de ella incluyendo una colaboración que dará de qué hablar en los círculos raperos.

Los paisas habrían podido tomar el camino más fácil, aprovechando su notoriedad para explotarla comercialmente con recursos baratos y pegajosos, pero han escogido una ruta diametralmente opuesta. Lo nuevo es más profundo, más complejo, y por momentos resulta más oscuro; las emociones y las letras superan el espectro al que nos tiene acostumbrados el rap nacional. Eso no es raro en el caso de ellos, que nos han sorprendido ya varias veces, pero en esta ocasión han ido aún más lejos.

El nombre de esta sexta producción no está definido todavía, y entre los opcionados figuran títulos como Tamaño oficio y Dobles de riesgo. A propósito de este último, Gambeta dice que se refiere “a ese man al que no le importa si es conocido o no, va a hacer lo que tiene que hacer y arriesga el pellejo, así no se le vea la cara”, reflejando un poco el escaso afán de protagonismo que suele caracterizar al trío. De cualquier modo, prefieren dejar esa decisión para el final, porque nunca se sabe qué pueda pasar en la última etapa del proceso.

Esa parte final del ciclo ha estado dedicada en gran medida a buscar y concretar un par de colaboraciones interesantes que pretenden rendir homenaje a leyendas del hip hop que marcaron los comienzos de la carrera de Alcolirykoz.

Por otro lado, Gambeta asegura que “es tal vez la primera vez que le escribimos una canción al amor, pero a la manera de nosotros”. Se refiere a Normal, un tema en el que Kaztro nos dice: “Buscando sinceridad pensé en ser fiel al burdel”, para luego declarar que “el amor es como el dinero, siempre que llega sirve”. Para Fa-Zeta, “la mayoría de canciones de amor dicen: ‘Yo te ofrezco lo mejor’. En cambio, acá dice: ‘Yo también tengo algo de gonorrea y cometo muchos errores’. No es ficticia ni superficial”.

Viéndolo bien, esta no es la primera vez en que aparece el amor, porque inmediatamente pensamos en No hay flores en Venus, que grabaron junto a Lianna, y se mete en temas similares con el tratamiento culebrero y nadaísta de estos paisas. Changó, el tercer sencillo de este próximo disco, también recorría esos caminos (“La conocí y dejé de hablar en singular…”), al mostrar la idea de una muerte atravesada, con el escritor Gilmer Mesa (autor de La cuadra, la novela sobre Aranjuez y Medellín en los 80) muriendo a bordo de un bus de servicio público en el videoclip.

El álbum ha sido producido por El Arkeólogo, como se hace conocer Gambeta cuando está ante los controles, y lo más sorprendente es que haya tenido tiempo para hacer tantas cosas en el último año mientras producía beats, álbumes y EP para gente como Kase. O, Anyone/Cualkiera, N. Hardem, Lianna y Lucía Vargas. Su nombre ha venido posicionándose como uno de los más respetados en el rap nacional. Y eso es justamente algo que les sobra a los Alcolirykoz: respeto.

Por eso este disco debería llevarlos a un nivel en el que esa admiración se traduzca en un impacto mayor en términos de masividad. Sin embargo, no han tomado el camino fácil. Aunque tienen entre manos una canción que —si hay justicia en este mundo— debería ponernos a bailar y tararear hasta el cansancio. A todos.