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Slipknot

Aunque la banda regresa a sus raíces de nu metal en su sexto álbum, explora con texturas experimentales y hasta se pone un poco sensible
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Slipknot

We Are Not Your Kind

En su sexto disco, Slipknot se mantiene como el estandarte de los payasos marginados. El vocalista Corey Taylor sigue sonando como si vomitara bilis mientras canta y rapea sobre lo que lo indigna en esta vida. A veces llega a conclusiones que no tienen mucho sentido (“Estamos vestidos sin nadie a quien matar”, dice en Birth of the Cruel), mientras sus ocho compañeros de banda marchan por el camino impío de una percusión que parece salida de un ritual, una batería para destruir cráneos y los riffs poderoso de la guitarra.

Con toda la marca del nu metal al frente, We Are Not Your Kindse parece más a su álbum debut que a cualquier otro. La diferencia es que esta vez hay un nuevo aire de sofisticación. Entre muchas canciones la banda toca interludios con melodías góticas y de rock oscuro, junto a texturas con sintetizadores que parecen de Stranger Things. Es algo que se podría esperar de bandas de avante-garde como The Body. En Death Because of Dead, Taylor recita un mantra sobre una música tétrica que se convierte en el puente perfecto para las guitarras oscuras de Nero Forte, donde el vocalista grita, “Una esperanza como la tuya no me ayudará ahora”.
A pesar de esos toques artísticos, Slipknot suena mejor con los alaridos de nu metal. El sencillo Unsainted es uno de los temas más pegajosos –y violentos– de toda la carrera de la banda, con un equilibrio entre la agresividad de Taylor y un coro de niños al estilo You Can’t Always Get What You Want. En Red Flag el grupo mezcla los golpes del punk con la energía del death metal mientras el vocalista canta, “No me conoces/ no puedes poseerme”, y podría ser su himno, una declaración de independencia en la que se unen los nueve integrantes. Pero el corte más cautivante puede ser el engañoso Not Long for This World. Tiende al hard rock con una batería para mechonear, pero hay algo de sensibilidad cuando Taylor dice, “Fuera de control, entre lo frío, el infierno se repite”. Tal vez haya humanos detrás de esas máscaras.