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Tequendama

El cuarteto demuestra que, a pesar de sus historias individuales, está integrado por tipos que buscan nuevos rumbos
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Zúñiga, Piñeros, García y Duque.
Khris Forero

Tequendama

Laberinto

Los supergrupos suelen nacer del encuentro entre músicos que terminan tocando juntos para salir del aburrimiento, y de las deudas. Por eso sus resultados suelen ser aburridos y quedar en deuda al ofrecer versiones más o menos revitalizadas de lo que los tipos habían hecho antes. Ahí justamente radica la ventaja de Tequendama; Jota García (bajos), Alejandro Duque (batería), Amós Piñeros (voz) y Camilo Zúñiga (teclados y programaciones), no se dedican en este proyecto a revivir sonidos del pasado.

Tequendama establece sus cimientos en la contundente batería del Duque, que construye un muro corroído por los bajos distorsionados de Jota y las máquinas de Zúñiga. Sobre todo eso brillan las voces y letras profundas de Amós, edificando una estructura de rock duro que abre otros rumbos al sumergirse en exploración electrónica. Todo un desafío cuando la mayoría está buscando clonar la gallina de los huevos de oro de “lo urbano” negándose a reconocerlo abiertamente.

Un alivio que existan quienes apuestan por eso en estos tiempos. Y no, no necesitan guitarras para arrollar como un tren.