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El temerario bajista de Mötley Crüe habla de drogas y groupies, y nos cuenta por qué su hija es más sabia que él
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Ilustración por Mark Summers

¿Quiénes son tus héroes?

Keith Richards. Él siempre mantuvo los estándares más altos que nadie. También me gustan algunos escritores de la Generación Beat. Mira la historia de William S. Burroughs; no siempre es bonita, pero no se supone que el arte deba proceder de lugares hermosos.

Al igual que tú, Richards y Burroughs superaron la adicción a la heroína. ¿Hay otra razón por la que los admires?

Cuando probé la heroína pensé: “Vaya, estos escritores, compositores y pintores la consumen”. Yo era joven e ingenuo. No sabía la clase de demonio que era esta droga.

¿Qué aprendiste de esa época de tu vida?

Aprendí que las drogas son como las curitas… simplemente no sirven. Uno tiene que limpiar la herida. Tuve que lidiar con eso a través de la fama y el éxito. Pude haber tomado mejores decisiones. Me siento mal por haber asustado a mi familia. Me arrepiento de haber sido tan autodestructivo cuando la banda finalmente obtuvo lo que quería.

Fuiste declarado muerto de una sobredosis en 1987. ¿Qué te enseñó la muerte?

Que duele volver. Mi corazón se detuvo. Mi cuerpo se detuvo. Es como si apagaras un computador y lo reiniciaras. Me sentía como si me hubiera atropellado un camión. Me dolía todo. Me dolía el pelo. Es una mierda.

¿Crees que The Dirtla biopic de Mötley Crüe, es una historia que hace un llamado a la cautela?

Creo que es una historia de supervivencia. Es la historia de un grupo de personajes muy particulares que escalaron una montaña juntos solo para desmoronarse y tener que arreglárselas. Somos un monstruo de cuatro cabezas, y a veces nos mordíamos entre nosotros.

Llenaste el libro de historias increíbles relacionadas con groupies¿Tu actitud respecto a las mujeres ha cambiado desde entonces?

Respaldo el movimiento #MeToo completamente. Creo que estamos en un gran momento para la igualdad, y hay espacio para crecer. Aunque éramos unos malditos animales y las mierdas que hicimos –y las que nos hacían las chicas– eran una locura, nunca hubo ningún momento en el que alguien de la banda lo viera como una oportunidad para ejercer poder. No estoy diciendo que fuéramos unos ángeles, pero todo era consensuado.

Has descrito a tu hija como una feminista. ¿Qué te ha enseñado?

Uno de los mejores momentos fue cuando estábamos hablando de un amigo mío que es gay. Le dije: “¿Conoces a mi amigo Justin?, pues bien, él es gay, y su novio va a venir a celebrar el Día de Acción de Gracias”. Ella me dijo: “Si el fuera heterosexual, ¿me dirías: ‘mi amigo Justin, que es heterosexual…’?”. Luego, ella rompió con la identificación de género a través de un mapa hecho a mano. Me siento agradecido por eso.

¿Cuáles son las reglas más importantes por las que te riges?

Hay una frase de nuestra canción Primal Scream: “Si quieres vivir bajo tus propias condiciones/ Tienes que estar dispuesto a fracasar”. Pienso en eso al tomar cualquier decisión.

¿Puedes pensar en alguna decisión con la que hayas fracasado después?

Cuando Vince Neil renunció luego de Dr. Feelgood, me hubiera gustado que alguno de nuestros managers o abogados nos hubiera dicho: “Un momento, señores. Ustedes son una de las bandas más grandes del mundo. Nadie está despedido y nadie va a renunciar”. Quizá necesitábamos hacer el álbum que hicimos sin Vince [Mötley Crüe, de 1994] pero no llamarlo Mötley Crüe. Estábamos putamente quemados.

¿Cuál es la peor parte del éxito?

Haber estado ausente tantos años. Me perdí muchos cumpleaños y festividades. Recuerdo que una vez pasé un Día de Acción de Gracias en el puto bar de un Hilton. Creo que todo eso se refleja en nuestra canción Home Sweet Home.

¡Es cierto, pero cuando lanzaron esa canción tuvieron que salir de gira a promocionarla!

Buen punto, ¡la cagué!